Nathalia Beatriz Doria Peluso, desde “La Sandunguera” hasta la “Businesswoman”, una artista que rompe las estructuras y aguanta las críticas.
El 19 de noviembre se entregan los Latin Grammy 2020 en el que Nathy está nominada a Mejor Artista Nuevo y Mejor Canción Alternativa por “Buenos Aires”, corte difusión de CALAMBRE, su primer material discografico. En esta nota te invitamos a recorrer tema por tema e ir desarmando el sin fin de criticas que desató.

Por: Yamila Palma
Si, no te voy a mentir. La primera vez que escuché a Nathy Peluso fue en el 2018 y no entendí nada de lo que musicalmente planteaba esta artista. Debo confesar que mi mente en ese entonces era gobernada por un tipo de rechazo hacia los géneros urbanos o al menos hacia les artistas que la industria musical proponía.
“Corashe”, «Esmeralda» y la “La Sandunguera” fueron los himnos que la catapultaron en nuestro país. Pero para muchos no quedaba en claro: ¿Qué géneros fusionaba? o, ¿por qué cantaba con acento español pero con palabras propias del lunfardo?, entre otras cosas que definitivamente no cerraban de la joven Peluso. Antes de seguir, aclaremos algunas cosas:
Natalia se crió en el barrio de Saavedra, Buenos Aires, pero su adolescencia la vivió en España (esto explica, en parte, su acento). Entonces, si bien creció entre discos del folclore musical latinoamericano de la mano de Joao Gilberto, Ray Barreto o Atahualpa Yupanqui, también recibió la influencia de figuras cómo Ella Fitzgerald o Ray Charles. De hecho, sus primeras presentaciones en bares españoles interpretaba clasicos de Frank Sinatra, Etta James o Nina Simone pero con su toque “millennial” (por decirlo de alguna manera).
Ya en 2017, dejó su carrera de actuación para dedicarse a la música. Y en su primer recopilatorio propuso temas que unían el hip-hop con géneros como el soul, trap, jazz, rap, salsa y swing dentro de su música. Además, siempre dejo un lugar en sus canciones para hacer sus pequeños homenajes al Flaco Spinetta o algo tan simple como la pizza… hermoso para algunes, pero para una época donde todo sonaba diferente o novedoso no fue muy bien recibido.

Ahora volvamos al 2020. En medio de una crisis mundial Nathy no quiso parar de producir, ni de generar controversias. Fue así que presentó su disco debut Calambre. Donde le terminó de dar forma a su idea de fusionar géneros urbanos como el hip-hop o el rap con otros como la salsa y sobre todo el Jazz. Además, este discazo cuenta con la producción de Rafa Arcaute, compositor de música latina reconocido como uno de los mejores en nuestro continente. Más allá de la calidad musical de este trabajo, les críticxs especialistas en todo de las redes sociales la esperaron con los brazos abiertos para destrozarla.
El disco abre con Celebré, una oda a la liberación de la mujer con influencias orientales marcadas. Sana Sana aparece llena de fuerza junto a un mensaje político respecto a su tierra natal. Y así es que aparece lo que fue el corte difusión de CALAMBRE: Buenos Aires saca a la luz un sentimiento de nostalgia, propio de este contexto que nos toca vivir.
Para subir el volumen Delito, corta con la tranquilidad y deja ver esta faceta más frontal y empoderada de una Nathy Peluso que desde el trip-hop invita a su compañero a disfrutarse en medio de la pista de baile. Seguido de Sugga que no se queda atrás, con una increíble fusión de funk con elementos de jazz latino, su letra romántica (entonada a veces en inglés otras en español) no nos deja salir de un clima perfecto.
Trio, es para mi, el mejor tema de este disco. Con una mezcla de R&B con rap y ritmos tropicales en los versos, Nathy plantea abiertamente su deseo de romper con la monogamia. Y acá es donde demuestra que su disco va más allá de lo musical, sino también demostrar que cualquier mujer es capaz de decidir independientemente que y como satisfacer sus deseos. En esta línea es que Businesswoman termina de sentar las bases del feminismo presente en este disco, de la mano de un rap fuerte, donde homenajea a Paper Planes de M.I.A con la figura de una mujer dueña de su vida, autosuficiente, capaz de lograr sus objetivos y que no necesita la aprobación para hacer o cantar lo que quiera.
En Llamame se vale de sus dotes de actriz acompañado de un jazz latino, propio de Nathy, que junto al pop marca el ritmo de este tema, algo similar al sonido de Lauryn Hill a fines de los 90. Y sumergida dentro de estos géneros urbanos Amor Salvaje, inicia a un ritmo lento y rompe con el beat del reggaetón en la segunda mitad hasta el final, nuevamente siendo fiel a sus influencias musicales al dejar un guiño al clásico: Guantanamera.
Ya al entrar al final del disco nos encontramos con Arrorró, ese sonido de arrope de la niñez que entre la suavidad y la tranquilidad hace que Nathy Peluso suelte toda su capacidad vocal para desembocar en Veneno que cambia el eje al ritmo de la salsa donde la artista deja entrever cómo una relación tóxica puede romper a una persona. Pero, claro que esto no termina ahí… ¿El caballito de batalla de este disco? Su cierre. Si, Agarrate es uno de los temas himno del resurgir de una mujer, que después de haber sufrido el desamor, el destrato y la violencia de un vínculo no sano, se desahoga en un tango bien argentino que se convierte en rap al segundo verso de la canción, con toda la bronca drenando entre sus rimas y reconociendo la fortaleza de una mujer dispuesta a salir adelante.

Una vez publicado este disco las redes estallaron. Calambre recibió muchas acusaciones entre ellas: apropiación cultural. En una era donde la comunicación ha borrado todas las fronteras muchos insisten en que Nathy se apropió de elementos de otras culturas para armar su propia identidad, por ejemplo, al usar acentos centroamericanos. Además, se cuestiona si homenajea o directamente copia a Hurricane G y su estilo.
También se habló de su apodo «Mulata» al decir que recurre al blackfish, un término que se emplea para describir a alguien que finge ser negro o mestizo según su ropa o manera de actuar. Una usuaria afro argentina la criticó vía Twitter: “Se hace llamar la mulata que es un insulto. Así les decían a las hijas e hijos de violaciones de los amos a las esclavas. Hace apropiación cultural alevosamente y no se cansa de faltarle el respeto a mi cultura”.
No es algo que pongamos en cuestionamiento la ofensa de estas culturas, aunque sostenemos que Nathy Peluso es claramente un personaje que fue moldeando a partir de sus raíces, experiencias y que pretende mostrar a un ser latinoamericano tantas veces bastardeado. Y es que, los géneros ya han dejado de ser exclusivos de un grupo social, la totalidad de les compositores puede utilizar todos los elementos de los que dispone para realizar sus obras. Sino, ¿que tendríamos que decir de Residente en ADN?
CALAMBRE dejó en evidencia que en el vasto mundillo de la música a las mujeres se las mira con una lupa mucho más grande. ¿Desde cuándo combinar estilos de otres artistas que han sido influencias para nosotras es apropiación cultural? Y si así lo fuera, ¿no podemos poner el foco en otras cuestiones que hacen al trabajo discográfico como la calidad musical del disco o el contenido de sus letras?

Sucede que, en este disco nos encontramos frente a una business woman que da una respuesta a parte del discurso cosificador de muchos artistas urbanos. Desde expresar sus deseos sexuales, hasta demostrar su libre elección respecto a los vínculos, Nathy desafía los paradigmas vigentes dentro del género urbano. Y ustedes dirán, porqué hablo de Nathy peluso y no de raperas, traperas o músicas como Sara Hebe, Eli almic, La mala Rodríguez, Lido Pimienta, Ana Tijoux o la gran Rebeca Lane, entre otras artistas del genero que han combatido al patriarcado hace tiempo con su música. Bueno, sucede que “La Sandunguera” forma parte de esta nueva generación de artistas que trae otras maneras de decir y hacer interpelando a la juventud y sin necesidad de competir con sus compañeras en el género. Pareciera ser que nos cuesta salir de esta lógica de boicotear, defenestrar o comparar a las compañeras en vez de impulsarlas, en lugar de dar una crítica constructiva que las ayude a crecer.
Sabemos que al sistema patriarcal se lo combate con la compañera, no en contra de ella, entonces si nos sentamos dos segundos a escuchar este disco vamos a encontrar mucho más cosas positivas que rescatar de lo que nos agarramos para criticar. Porque si, podemos sentarnos a hablar de binarismo presente, la similitud de estilos o sus acentos. Pero en lo personal prefiero detenerme en la calidad musical y las letras de una joven música que se muestre empoderada y con la fuerza que estos tiempos ameritan, que a Bud Bunny travestido bailando al ritmo “Yo perreo sola”, con la voz de una artista de la cual ni siquiera muestra la cara.
Asique te digo: ponete los auris y subi el volumen con CALAMBRE:
El 19 de noviembre Nathy está nominada a Mejor Artista Nuevo y Mejor Canción Alternativa por “Buenos Aires” en los Latin Grammy 2020. La ceremonia será en Miami y se transmitirá a partir de las 21 por TNT.