Fito Páez celebró su propia retrospectiva en el Abasto

Antes de ir a Cosquín Rock, el rosarino repasó su carrera en el Konex. Tuvo como invitada a Fabiana Cantilo e hizo una versión de “Nunca quise” de Intoxicados.

En los últimos años, Fito Páez hizo del revisionismo histórico el motor de sus presentaciones en vivo. Lo hizo en 2012, cuando celebró en el Planetario las dos décadas de vida de El amor después del amor; ocurrió el anteaño pasado, cuando el trigésimo aniversario de Giros se convirtió en el eje de sus shows en el Gran Rex; y fue el centro también de la primera de sus presentaciones en Ciudad Cultural Konex, como un repaso permisivo y a libro abierto de su propia carrera.

“¡Está caliente la noche hoy!”. Las primeras palabras que Fito esbozó al momento de pisar el escenario, y el comentario parecía hacer alusión al fervor de su público, pero también la celebración de una certeza térmica: el comienzo de este ciclo debió posponerse dos veces por inclemencias climáticas (de hecho, la “primera” fecha será finalmente el 5 de marzo). De ahí que el comienzo haya sido con una versión catártica de “El chico de la tapa”, con Páez blandiendo una Gibson 335 roja con cara de haber estado necesitando sacarse las ganas.

 
Fabiana Cantilo fue la única invitada del show. El rosarino también tocó “Nunca quise” de Intoxicados, pero Pity Alvarez no estuvo en el Konex. Foto: Ignacio Sánchez

De ahí en más, lo que siguió fue un repertorio que se paseó entre discos y décadas, capaz de ir del electropop anfetamínico de “A las piedras de Belén”, de Ciudad de pobres corazones (1987) al las intenciones folk de “Margarita, de Yo te amo (2013). Entre una cosa y otra, “Taquicardia” dio pie a un segmento centrado en los ochentas con Fabi Cantilo como pieza clave en su rol de única invitada de la noche, con escalas en “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, “Folis Verghet” y “D.L.G.”.

Dentro del repaso autobiográfico, “Nunca quise” de Intoxicados apareció en la lista en forma del cover más improbable posible, y también como un indicador de que quizás en Konex hubo un ausente sin aviso (el rosarino estuvo reunido con el Pity Alvarez en los días previos al show). Aunque inesperada, la versión le permitió a Páez como argumento para acudir a lo más guitarrero de su repertorio, un recorrido que comenzó en “Naturaleza sangre” y siguió por “Lejos de Berlín”, “Polaroid de locura Ordinaria” y “Ciudad de pobres corazones”.

 
La primera de las fechas no se pudo realizar dos veces por cuestiones climáticas. Se reprogramó para el 5 de marzo. Foto: Ignacio Sánchez

A la hora de los bises, “El diablo de tu corazón”, “Mariposa tecknicolor” y una relectura fiel de “Necesito tu amor” de (y sin) Charly García oficiaron de despedida efectiva, pero el momento más elevado del show ocurrió bastante antes. A la mitad de la noche, Páez se ubicó al piano para un medley emotivo en el que “Cadáver exquisito”, “Ámbar violeta”, “She’s Mine” y “Tus regalos deberían de llegar” se sucedieron sin solución de continuidad. Ahí, sin más recursos que su voz y sus manos sobre el teclado, Fito se revalidó como compositor, pero también como intérprete mientras hilvanaba el repertorio sobre la marcha. Con situaciones como esa, de repente el insufrible verano porteño deja de ser un suplicio de calor y cemento para volverse en otra cosa muchísimo más gratificante, al menos por un rato.

Joaquín Vismara /rollingstone

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