Desde México, la cantautora argentina dialogó con Olavarría Rock e hizo un recorrido de su trayectoria musical. También se detuvo a hablar de la pandemia y los proyectos que le deparan a futuro. Una nota completa, y digna de cierre de año.

Tomás Correa
Ya es 24 de diciembre, y llegamos a la última columna del año, con un cierre de una cantautora argentina que ha logrado llegar con su música hasta distintos puntos del mundo.
Con cuatro discos y 34 años, Loli Molina se encuentra viviendo en Ciudad de México, desde donde desarrolla su carrea artística. Ahí, también, fue el lugar donde la agarró la pandemia que durante la mayor parte del 2020 cambio el día a día de nuestra vida.
“Fue duro y tuve que hacer el mismo duelo que todxs, supongo, y empezar a pensar en una reinvención” comenzó contando, y agregó “me encanta pensarme e imaginarme de otras formas así que lo aproveché y estudié mucho, leí mucho, di muchos talleres de composición a más de 600 personas de todo el continente, hice ejercicio, de todo”.
La guitarra y su voz la acompañaron durante toda su carrera. En los discos, a veces la instrumentación toma protagonismo con otros instrumentos, pero la base siempre de su música siempre parte de los instrumentos nombrados (si, la voz también es un instrumento, obvio).
Pero, al igual que todo, hay un principio en la historia de Loli Molina. En su caso “no vengo de familia de artistas ni de musicxs, así que la música es más bien un lenguaje propio con el que me siento muy cómoda y que siempre represento un hogar, un escape y un canal de expresión muy verdadero”. La carrera fue desde temprana edad: “empecé a estudiar música a las 5 y nunca pare”.

La lucha feminista ha tomado parte, cada vez más fuerte, de la agenda diaria de nuestro país durante los últimos años. En la cantautora argentina, por trayectoria, la mirada se amplía a la escena latinoamericana, más allá de la local. En ese sentido, expresó que “creo que la lucha sigue y que todavía no existen las condiciones de igualdad y cooperación que imaginamos o nos gustarían. Me encanta ver tantos proyectos de chicas al mando y me parece maravilloso”.
Pocos días atrás, Loli sacó junto a “Las Migas” (un hermoso grupo español, que, si no lo escucharon, recomiendo mucho) una canción llamada Mensajes en el Mar. “Y así pasarán tantas cosas, tanto amar. Y así viajaran los mensajes en el mar” enuncia la hermosa canción.
Para el futuro, la idea es más o menos parecida a lo realizado en esa canción: “Sigo escribiendo para mí y otrxs artistas. Vienen varios proyectos en colaboración y cosas en distintos estilos, también proyectos de artes visual”.

El final (ya un clásico de esta columna) llegó con el pedido de definir su carrera musical, en una palabra, una frase, un poema, o algo. Loli, luego de pensarlo, decidió citar un poema de Fernando Pessoa titulado “Del otro lado de la curva del camino”, ya que “dice que no tenemos forma de saber que es lo que sigue, pero que hay belleza suficiente para querer estar en el presente aquí y ahora”.
De esta forma, se termina el año. Si lees la columna el jueves 24, espero que puedas disfrutar de tu familia, tus amigxs, tus amores, lo que sientas más cercano para abrazar, ya sea en persona o virtualmente. También te pido que te cuides, y deseo que tengas un feliz año. En enero nos volvemos a encontrar, gracias por las lecturas, las críticas y el apoyo ¡Salud!
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