Luego de una espera incesante para los fanáticos, la banda oriunda de Berazategui presentó oficialmente “El Principio De Todo”, su nuevo material discográfico. Manteniendo la misma esencia que caracteriza su sonido hard-rockero con mixturas melosas, sensibles y tangueras.

El Teatro Flores fue el testigo perfecto de una noche que marcará un quiebre significativo en la vida musical de estos cuatro artistas con una humildad distintiva como rasgo particular. La noche de Flores se ofrece sublime ante la presentación de De La Gran Piñata en el reducto porteño de Avenida Rivadavia al 7800. El público comienza a acercarse desde temprano y acampan en las esquinas adyacentes
con estandartes de su bandita, mote afectuoso impuesto por las propias masas para la propia Piñata. “Qué buenas están las remeras” es lo primero que escucha el cronista de Olavarría Rock al ingresar a El Teatro. En seguida se acerca: Claro, la nueva indumentaria sobresale con las ilustraciones del flamante disco y la gente se amontona para llevarse el atractivo suvenir. Más allá, el grueso de los presentes están lindantes a la valla para presenciar bien de cerca el colosal show que se aproxima. La pantalla gigante colocada en el medio -y al fondo-
del escenario se enciende. Ahí aparece la tapa de El Principio De Todo y, en el acto, siendo las nueve en punto de la noche, se presentan Darío Pantera Giuliano, Lucas Martínez, Nico Persig y Ale Zenobi. Sin mediar palabra, la introducción del nuevo disco suena de fondo: se llama “Arché”, un concepto de la antigua filosofía griega usado para referirse al comienzo del universo, al principio de todo. La gente enciende sus gargantas y, por primera vez, entonan las estrofas de “Mis Cicatrices”, una de las joyas de la ¿luciente placa de estudio. Mientras un telón con el logo “DLGP” cae colgando desde el primer piso, Panter se presenta ante las mil quinientas personas –en
modo aproximado- que asisten al evento: “Estamos nerviosos como si fuera la primera vez que nos subimos a un escenario. ¡Qué linda noche nos espera!”. “De vereda a vereda y sin cordón, se está jugando el milagro del día. Escupe
una sonrisa de ojos negros y sueña que esta noche una alma buena la arranque del bar” retumba desde las entrañas de “Veredas” (Viaje al centro de uno mismo – 2012) como para dejar en claro que, a pesar de la presentación de las nuevas canciones, no faltarán los grandes éxitos que los catapultaron como una de las bandas más importantes del rock nacional. “Canción de cuna”,
“Residuos”, “Tu Can” y “Tristeza” redoblan la apuesta de no dejar en el olvido sus anteriores creaciones y, después sí, “El Camino” suena como uno de los temas novedosos preferidos por los fanáticos.

“Este show es para todo el equipo de laburo. Tenemos un buen grupo laburando atrás nuestro. Ahí entre ustedes hay gente de nuestro staff que están para ayudarlos ante cualquier incomodidad. Ahora es el momento de que ustedes nos enseñen a nosotros”. Las palabras de Panter tienen que ver con las diferentes denuncias de acoso llevadas a cabo por parte del público femenino para con otros seguidores. Actitud intachable desde la banda, poniéndose al hombro, desde el lugar que le toca, la lucha ante cualquier tipo
de violencia en sus shows. La velada continúa con más del material a estrenar. “Traslaniebla”, “Buen Viaje” e “Instante” son de las canciones más agitadas y sentidas. Los mensajes en las letras tocan fibras íntimas y hasta se ven lágrimas en algunos rostros. La banda
lo sabe y se confiesa: “No sabemos si las canciones nuevas son buenas o malas, pero esto es lo que queríamos transmitir”. Seguidamente, “Escalofríos” aflora directo desde el disco “Miércoles” (2010) y “Fe de Ratas” hace abroncar la situación social y económica de Argentina con su estribillo: “Cualquier fulano juega al estanciero con mi país”. La gente se acuerda del presidente y su madre. De La Gran Piñata desafía: “Hagámosle frente a la crisis con esta hermosa noche”.
La función promedia su extensión y las cervezas frías rondan el recinto para apaciguar la vorágine poguera que dejó “Fiebre”, emergente de “El equilibrio entre los opuestos” (2014). “No te presentes sin saber quién sos y no respondas nunca con una pregunta” aconseja la banda desde “Despertador”, para luego hacer una mención especial a las familias “por el aguante desde un comienzo” y para todo su público: “Son increíbles, gracias”. El desenlace se arrima, pero es momento de un anuncio especial. El sábado 24 de noviembre, De La Gran Piñata visitará Monte Grande para presentar su nuevo disco en el Teatro Greison. El aplauso es masivo y queda nítido que los
fanáticos no entienden de distancias cuando se trata de su gran pasión. “Simple” se entona con alma y vida, convirtiéndose desde la raíz en lo que será un nuevo himno piñatero: “Entendí juntando mi espíritu del lodo, que hay amor que no termina en lágrimas. Y que, algunas veces, complicarlo todo, solo complica todo un poco más. Simple”. Así, simple. Ese es el adjetivo fundamental que caracteriza a esta banda alimentada desde el cimiento con trabajo, perseverancia y canciones extraídas directo desde el corazón.
Para el remate, “Inmortal” y “Final” concluyen una noche trascendental para todos. De La Gran Piñata empezó una nueva etapa demostrando una maduración musical aún más desmesurada que lo realizado hasta ahora. Y ahí está su gente, se abrazan y aplauden a esos cuatro ídolos que se ubican en fila recta agradeciendo a los presentes. Las luces se encienden y el cántico,  mientras El Teatro Flores se descongestiona, es absoluto en lo literal: “Que lindas luces, que hermoso brillan”.

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Texto: Gonzalo López Ghiglieri.

Fotos: Celeste Torres.

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