La nueva normalidad: Desafíos y nuevas herramientas para los shows
En esta columna dialogamos con Jesica Kusnier, Gaby Jurado, Luz Espeche y Nico Becerra, para que nos cuenten en primera persona cómo fue el cambio de modalidad de los shows en vivo con el comienzo de la pandemia, y cómo ven el panorama para el 2021. Una interesante charla para conocer la mirada de lxs agentes de prensa de la escena nacional.
Tomás Correa
@toomicorrea
El pasado 2020 fue un golpe importante para la escena musical de la Argentina, más que nada para lxs protagonistas que trabajan detrás de los escenarios. Con el inevitable cambio hacia la virtualidad – y salida de los shows en vivo -, la realidad de muchas personas se vio afectada.
En esta columna dialogamos con Jesica Kusnier, Gaby Jurado, Luz Espeche y Nico Becerra, principales protagonistas de la prensa de la música nacional, quienes dieron su mirada sobre el cambio estructural, y sobre los desafíos que presentará el año 2021.
1. ¿Cómo fue la reinvención de pasar del trajín de los shows en vivo a la cuarentena estricta?
L.E: Fue todo un desafío, estamos acostumbrados a otro ritmo y tener que acostumbrarte a la virtualidad te genera sentimientos encontrados. En lo personal si bien tuve mucho trabajo extrañé mucho el vivo, tiene otra fuerza y otra energía.
J.K: En mi experiencia personal fue todo un cambio en la estrategia de los planes de prensa. En principio tuvimos que reprogramar los shows y buscar con cada artista y banda la mejor opción para los meses siguientes.
G.J: En realidad es una pregunta que podría contestarte mejor alguien que se dedique a management o producción de eventos. Pero en cuanto a prensa, y a la industria en general, lo que se vio es una pérdida de ingresos para todos los sectores que trabajan alrededor de los shows en vivo (músicos, managers, prensas, producción, stages, iluminadores, sonidistas, vestuario, etc etc)
N.B: La realidad es que fue un proceso con mucha incertidumbre y tiene que ver con la forma abrupta en la que se dio y la poca información que había. De mi parte, entendí enseguida que bueno, muchos shows y en particular los internacionales, iban a ser difícil de reprogramar. No así los nacionales y los lanzamientos de material, creo que había expectativa de que realmente se pase rápido la cuestión. Además, la gente estaba muy atenta a la comunicación por ende, parecía que era algo que se iba a poder sobrellevar sin problema. Por supuesto, no pasó nada de eso… creo que hubo una especie de vacío los primeros tres o cuatro meses, hasta que algunas bandas se animaron a sacar el material que venían craneando y otras ya se preparaban para ensayar y salir a la cancha con los shows por streaming. Si bien fue un gran paso los primeros encuentros y apariciones de estas bandas, lo cierto es que hubo muchos laburadores involucrados en la logística de un vivo que no tuvieron ingresos, siendo que es su principal fuente… de ahí sí, hay quienes la pasaron muy mal y de a poco se fueron adaptando.
2. ¿Con qué dificultades se encontraron en la virtualidad?
L.E: En realidad dificultades no tuve, pero no pude dejar de pensar en los trabajadores de la industria que no les sirve ni les da trabajo esta modalidad como los técnicos.
J.K: La virtualidad nos permitió favorablemente realizar entrevistas con medios que antes solamente hacían acciones presenciales, con lo cual pudimos llegar a otros territorios. La mayor desventaja fue lo inestable de las conexiones que muchas veces fallaban.
G.J: Con muchísimas, desde las dificultades técnicas que implica que haya mala señal, que se corte, que la gente tenga inconvenientes para ingresar virtualmente, como también una baja en la cantidad de gente que ve el show ya que si bien se puede ver en todo el mundo, no es lo mismo que disfrutar de un show en vivo.
N.B: Dejar todo, absolutamente todo virtual, hace que pierdas un poco el tacto para con la gente. Suena raro, pero no fue una relación virtual con un público que seguía una vida normal y que, por ende, se organiza el día a día. Estamos hablando de gente encerrada en su casa, intentando rebuscársela y que rearmó su rutina en base a la cuarentena. Todo esto hizo que se pierda la inmediatez en el trato para hacerles entender que por un tiempo, los shows iban a ser de otra forma… y que, principalmente, que se den así era por el momento la única forma de poder seguir trabajando. En materia de producción, una vez adoptados los requisitos básicos de cuidados y protocolos, se sobrellevó bastante bien y es que las ticketeras y plataformas supieron adaptarse muy bien. Igualmente, todo esto rige por la necesidad básica de que la gente quiere ver los shows en vivo y tardó en acostumbrarse a la nueva carta de presentación de los artistas. Quizá en lo que fueron lanzamientos de singles / ep’s o discos, incluso videoclips, se mantuvo bastante estable porque siempre es novedad lo hecho en estudio. En ese sentido, hubo más predisposición del público para sentarse a escuchar y conocer propuestas.
3. ¿Creen que para las bandas con las que trabajan fue un momento de mayor producción de cara al futuro?
L.E: Creo que todos los artistas tuvieron su momento, muchos aprovecharon para componer y eso siempre es bueno.
J.K: Depende de cada banda, muchas de ellas no podían juntarse a producir o generar novedades y eso las limitaba bastante. Creo que en cada caso se hizo lo mejor posible acorde a la situación.
G.J: Es un momento raro, hay que saber adaptarse y seguir adelante
N.B: Si llamamos producción a «proyectar» qué hacer, si, puede que sí. La verdad, es que hubo bandas que no contaron con las mismas herramientas que otras y les costó meses poder retomar una comunicación fluida (en todo sentido, hacer un show o sacar una canción) mientras a otras les llevó un par de semanas. Ahora los grupos, si bien piensan a futuro, regañan un poco con todo lo que no se pudo hacer en el 2020. Lo que creo que se aprendió, es a no apurar nada de eso y a entender las muchas contras o barreras que van apareciendo y que los exceden por completo. Esas cuestiones se presentaron y seguirán sucediendo pero es importante manejar la ansiedad e ir de a poco acomodándose a las nuevas reglas. Creo que las bandas que mantuvieron con calma el proceso de cuarentena, son las que mejor paradas están y consiguieron mejores herramientas para poder trabajar en materia de proyección. Pero si, otras tantas colapsaron o se quedaron en el camino. Creo que tiene que ver 100% con cómo los afectó y va más allá de lo artístico.
4. ¿En el futuro ven una posibilidad de convivencia entre el Streaming y el vivo?
L.E: No creo, el streaming no tiene el mismo impacto en la gente, si hay posibilidad de ver el vivo dudo que el público invierta en streaming sobre todo porque saben que después se sube a YouTube.
J.K: Personalmente creo que pueden convivir, pero también me parece que el aluvión de shows por streaming agotó un poco a los espectadores que notan mucho la diferencia de vivenciar un espectáculo en vivo.
G.J: Si, totalmente
N.B: El streaming no es 100% redituable… no por lo menos en comparación al vivo. Desde que aparecieron los vivos con capacidad reducida, no digo que el streaming haya quedado de lado, pero lo van a seguir implementando estratégicamente y no como la única vía. Muchas bandas transmiten algunos de esos shows, pensando en la gente del interior o de otros países a los que claramente se les dificulta presentarse ahora. El vivo, le volvió a dar esperanzas y alegrías a la gente que necesitaba no solo trabajar en esa vorágine (en la que sumás técnicos, seguridad, mantenimiento, stage… etc etc.) sino también ver que el público respondió enseguida de forma positiva; hubo fechas en las que las entradas se agotaron en una hora. Va a prevalecer lo presencial mientras haya una demanda. En tal caso que suceda algo, creo que la vía streaming es una gran alternativa para seguir en contacto… bueno, antes que nada, es eso.
5. ¿Cómo fue trabajar con los protocolos en la vuelta a los escenarios?
L.E: Raro, incómodo pero una alternativa para trabajar sin riesgos, es mejor que no hacerlo.
J.K: Trabajar con los nuevos protocolos es un desafío constante y una nueva posibilidad de volver a los espectáculos en vivo sin descuidar la salud, que es lo más importante.
G.J: Es raro, pero hay que adaptarse, es la forma que tenemos ahora para volver y hay que hacerlo para poder reactivar la industria.
N.B: Estuvo buenísimo; si antes ya había un protocolo mínimo de cuidado, saber que hay más cuestiones para sumar y normalizar, tiene lo suyo… o sea, nunca hay que dejar de cuidarse. Desde producción, se toman todos los recaudos y tras bambalina se junta el equipo indispensable para que el show se lleve adelante. A partir de ahí, se suman quienes están más atentos al público, pero igualmente la gente entiende muy bien los recaudos que hay que tomar y que son los que hacen que los recitales puedan estar en pie. En parte, demostrar que estamos todos tirando para adelante y cumpliendo, lleva mucha tranquilidad y confianza. El año en cuarentena nos preparó muy bien para volver al ruedo, hay mucha más conciencia y creo que esto ayuda mucho.
6. ¿Qué expectativas tienen para el regreso progresivo de la presencialidad?
L.E: Yo tengo las mismas expectativas que el resto, que podamos volver a los escenarios, más maduros y más conscientes y tal vez más unidos también.
J.K: El regreso a los shows presenciales es un anhelo por parte de todos. Realmente sabemos que nada será como antes, que las capacidades de cada venue se verán limitadas al protocolo vigente pero que las ganas del reencuentro con el público logra que encontremos la manera de ofrecerles la mejor experiencia posible.
G.J: Espero que podamos vacunarnos quienes lo decidamos, que el regreso progresivo sea con cuidado, y que podamos seguir adelante con todo.
N.B: La expectativa es altísima, no así la proyección de que sea inmediato. Por ahora se permite el 30% de aforo porque es la forma que hay de mantener un protocolo de cuidado básico… de ahí a poder volver a recitales con mil, dos mil, diez mil personas o más, creo que falta mucho. Probablemente, a medida que se vaya avanzando en la vacunación y bajen los casos, podría ser indicio de comenzar un plan. Por eso, muchos festivales y shows masivos están re-programados para la segunda mitad de año… esa es la esperanza, pero es todo tan cambiante que el foco está en cómo mejorar y progresar con lo que ya está establecido hoy por hoy. Los venues que están con aperturas parciales como bar y sin recitales, quizá sean los que más esperan poder sumar público; los gastos siguen aumentando y mantener una apertura sin poder llenar el lugar es un problema inmenso.
De esta forma, pudimos conocer, en primera persona, los desafíos que se esperan para este año, y cómo fue trabajar en un año tan conflictivo cómo el 2020, con una pandemia que nos obligó a cambiar nuestra forma de vida.
Nos volvemos a leer en 15 días, con una nueva columna. Espero que disfruten el recorrido, tanto cómo disfruté yo escribirla. ¡Saludos!
