Ron Minis, un joven joven que vive en Tel Aviv, contó que sus padres rusos le regalaron un piano y lo mandaron a tomar clases con la intención de que toque música clásica, cuando en realidad él quería tocar la guitarra.
No se quedó con las ganas y, junto a la ayuda de algunos efectos, logró que su querido instrumento se transformara en una viola bien rockera.