EL NUEVO ROCK&ROLL

El rock and roll no morirá jamás, pero sí que ha sufrido cambios. ¿Quiénes han llevado y quiénes toman la posta de la actitud rockera en nuestros días?

 

 

Por: Gonzalo Cabri

@GonzaCabri

 

¡Hola! Nos volvemos a encontrar al igual que hace 14 días atrás. Personalmente, sentí que se pasaron muy rápido. Que fenómeno extraño que es la noción del tiempo. Así que, aquí estamos otra vez, “firmes como rulo de estatua” diría un pariente que ya guarda varios años en el bolsillo. Sin más preámbulo, comencemos a sumergirnos en la propuesta de hoy.

Cuando el mes de julio daba sus últimos suspiros aparecía “Atrevido”, el primer disco de Trueno. Como es característico de su identidad, tanto al momento de componer como de hacer Free Style, las canciones que conforman este álbum están empapadas de agresividad lírica y musical. Rap al frente, con beats (bases) contundentes y la voz del pibe de La Boca atravesando el parlante para patearte la sien. Hablando sin vueltas, demostrando ser un verdadero “atrevido”.

Por si quedaban dudas de esa conducta bañada en atrevimiento, en una de sus canciones deja una frase que generó mucha polémica en las redes sociales y algunos medios de comunicación tradicionales. “Sangría”, que cuenta con la participación de Wos, refleja el lugar que hoy está ocupando el rap dentro de la escena musical. El séptimo track de “Atrevido” es una mirada introspectiva hacia el género, remarcando que después de tanta lucha ahora son “los dueños de su propia liga”. Tan así que el rapero de 18 años señala con mucha seguridad “te guste o no te guste somos el nuevo rock and roll”.

La discusión que propongo en esta oportunidad va en este sentido. El nuevo rock and roll no es rock. Al menos, no es sólo rock. En los últimos años el género ha coqueteado con herramientas del pop, la electrónica, el funk, la cumbia y hasta del mismo rap. Casi que decir que algunas bandas de hoy son “rock” pasa más por una inercia para otorgarles una identidad que una completa pertenencia al género. Hoy el rock tiene arreglos Indie, ambientes pop, bases electrónicas. La orgía musical fue borrando las estructuras propias del estilo y lo fue convirtiendo, paulatinamente, en otra cosa que, por costumbre o nostalgia, llamamos “rock”. No digo que el rock haya muerto, ni cerca. Sólo que, como género, ha quedado atrapado en un limbo del cual encontró cierto escape acoplándose a otras lógicas sonoras.

Por otro lado, y más interesante a mi parecer, es el rol social del rock&roll. Como se podía percibir alrededor del mundo, más que música fue un medio de expresión propia de las juventudes. Su historia es de larga data y no viene al caso. Para mi reflexión nos vamos a remontar a los años ‘70/’80, cuando el rock alcanzó su punto más alto alrededor del globo. En aquella época, fue el canal por el cual las juventudes exponían sus inquietudes y casi que experimentaban el mundo. Ese rock había nacido con The Beatles, se había nutrido de Rolling Stones, alcanzó a conocer el lado oscuro de la luna con Pink Floyd, y podría estar el resto de la columna así. Más entrados a los 80’s la cosa se había puesto más digital y nacía el new wave, esa cosa maravillosa de aquellos años que enloquecía a adolescentes. Todo se nucleaba dentro del “rock”. La idea en aquel entonces era pelear contra un mundo desigual, en constante conflicto.

Particularmente, en Argentina fueron los años dorados del género, al contrario de lo que pasaba en el país. El puntapié se dio con bandas de una calidad admirable, plasmada en la gran influencia que tuvieron los grupos posteriores. Lo que comúnmente llamamos “Rock Nacional” terminó de tomar forma de la mano de Charly García y Nito Mestre con Sui Generis; Ricardo Soulé y los suyos con Vox Dei; el trío de blues Manal; ni hablar de Almendra y un joven León Gieco. Había de todo, para todos los gustos. Tanto para el público más beatlero hasta el más zeppelinero.

Más adelante, ya en tiempos de dictadura, la prohibición de la música anglosajona significó toda una emergencia de bandas nacionales, sobretodo en Buenos Aires, La Plata y Rosario. Las radios, en su movida por no quedarse vacías de contenido, empezaron a exprimir la música nacional que, por ese entonces, tenía al rock como bandera. Una desgracia con suerte para los grupos musicales autóctonos.

Ser “revolucionario” no era difícil pero sí muy arriesgado. Si tenías el pelo medio largo y querías derechos para todas las personas ya eras el blanco de los militares.

Como el contexto ameritaba, las letras más “rebeldes” denunciaban los atropellos institucionales de un Estado de facto arrasador. Las canciones y los recitales de rock eran el medio de participación pública de muchas personas, jóvenes, sobre todo, a quienes las autoridades de facto habían etiquetado como “el enemigo”. En aquel entonces, ser “revolucionario” no era difícil pero sí muy arriesgado. Si tenías el pelo medio largo y querías derechos para todas las personas ya eras el blanco de los militares. El resto es historia.

Muy por arriba, así fue que el rock dio sus primeros pasos en nuestro territorio como modo de denunciar las injusticias de la cotidianeidad. Sí, en los años ’80 la cosa se relajó bastante con el retorno de la democracia. Justamente, este suceso se puede marcar como uno de los puntos de quiebre en la historia del género. El enemigo había caído, ¿y ahora?, ¿qué hacemos con tanta libertad?

Para la década del ’90 se da un interesante surgimiento de bandas nacionales, principalmente de los barrios porteños. En los últimos años de los ’80 nacen grupos como Los Piojos, La Renga, Divididos, Las Pelotas (“¿Divididos? Las pelotas”), Bersuit Vergarabat, Attaque 77, entre otros. Estas le darían un motivo al rock para seguir siendo esa vía por el cual denunciar injusticias sociales, ahora con cuestiones más propias de un sector social específico. Una época rara. El decenio comenzado en 1990 traía consigo ideas de progreso, desarrollo; de que el mundo tendía a hacerse más pequeño con el aceleramiento de la globalización, incentivado por el avance en las tecnologías de la comunicación. No había dudas de que el futuro había llegado.

Sí, el “futuro” llegó y trajo consigo muchas problemáticas sociales. Las políticas neoliberales llevaron a pensar el rol del Estado bajo la lógica de un capitalismo salvaje desgarrador. La pobreza, la vulnerabilidad social se fue haciendo moneda corriente en esta parte del mundo, así como el crecimiento desmedido de grandes grupos económicos. El “Rock nacional” tenía un nuevo enemigo. Y sus tropas se nucleaban en los que se llamó el “Rock Barrial”, una cuestión de identidad frente a lo que fueron los años anteriores y de pertenencia a un grupo social.

Las bandas de los noventa tenían bien en claro que la posta era de ellas. Mientras tanto, Charly se paseaba por New York buscando teclados, los Soda seguían ampliando su experimentación sonora, los “grandes” estaban en otra. En este sentido, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue la banda ochentera que decidió acoplarse más a la realidad nacional, lo que le valió el reconocimiento y las responsabilidades de la masividad. Es entendible por qué Cerati era “careta” y El Indio un prócer nacional. La cuestión era social.

De las bandas que mejor supo condensar las ideas de “pibe de barrio”, a mi entender, fue Viejas Locas. Sus mensajes iban en sintonía con lo que se vivía en los sectores más humildes. La calle, el obrero cansado de su rutina, los amigos de siempre que hacen que todo siga igual de bien. Una representación exquisita de los valores y problemáticas. La idea central era: “El enemigo está ahí afuera y nosotros estamos todos juntos para darle batalla y tenemos al rock de nuestro lado”.

Para los 2000 la cosa era que el rock se empezaba a quedar… antiguo. De las grandes bandas de los ’80, Soda Stereo y Patricio Rey ya habían bajado el telón. El mainstream fue dejando de lado el género, al menos en Argentina, y se fue dando paso a otros estilos. La realidad es que los latidos del rock empezaban a debilitarse. Las juventudes de las clases menos pudientes se tiraban más para el lado de la cumbia villera y los ritmos más tropicales, y el pop era el producto que más ganancia le daba a la industria musical.

Los integrantes de las bandas del “Rock Barrial” ya no eran ningunos jovencitos y su música se volcaba a otras temáticas que quedaban algo lejos de la cotidianeidad. El último gran suspiro de un rock joven y más relacionado a la realidad social fue Callejeros, pero la suerte no los acompañó. Post “Cromañón” no quedaban demasiadas armas rockeras. Hacia fines de la década, ya no quedaba más de Los Piojos, bandas como Attaque 77 o Bersuit Bergarabat se fragmentaban y no quedaba mucho más que inventar. Ojo, bandas había, pero no inclinaban mucho la balanza. Parecía que el rock quedaba más como un capricho de unos pocos amantes del género y algún que otro rollinga nostálgico.

El rock quedó sumido en un limbo, sin enemigo y con soldados sin guerra.

Me tomé el atrevimiento de destacar, grosso modo, el recorrido del rock para que quede claro que hablamos de un género con peso y con historia. Un fenómeno que fue perdiendo claridad a lo largo del tiempo, en parte por la dificultad de reinventarse y, en otro parte, porque sus temáticas se fueron transformando en cliché. Lo primero se explica por la gran exigencia que la identidad del rock demandaba, donde si ponías una batería eléctrica ya eras pop y no pertenecías más al grupo. Lo segundo porque ya las temáticas de las letras perdían legitimidad, por más ciertas que sean. El rock quedó sumido en un limbo, sin enemigo y con soldados sin guerra. Hubo un leve pero fuerte despertar a principios de la segunda década de los 2000. Para el 2011 el rock volvió a repercutir fuerte entre los jóvenes y una participación más política. Muchos de los integrantes de bandas eran militantes, se abrían a debates en las redes sociales y eso llamó mucho la atención del público. Durante algunos años, parecía que el género, reinventado y asociado, levantaba un lindo vuelo. Algo así como el Peronismo.

Pero para 2015 el empujón quedó sin fuerzas. El levantamiento de las ideas feministas llevó al público a entender que ciertas cosas no estaban buenas. Y, fundamentalmente, le dio mucho apoyo a las mujeres para poder levantar la voz frente a situaciones de abuso por parte de músicos. Fue así que, luego de una importante seguidilla de denuncias, muchas bandas pioneras en ese entonces desaparecieron del mapa.

 

Pero, mientras tanto, en las calles de Buenos Aires pasaban otras cosas. Y cosas muy grandes. El rap, una disciplina derivada de la cultura Hip Hop, se empezaba a levantar como la voz de un grupo de jóvenes que se juntaban en la plaza a improvisar. Nada de otro mundo, hasta acá. Pero las competencias de Free Style eran muy convocantes. A tal punto de juntar 3 mil personas en una plaza. ¡Una completa locura! Este fenómeno se venía gestando desde hace años, pero terminó de tomar forma con la competencia El Quinto Escalón. De ahí, al mundo.

La cosa era simple. Se armaban competencias en las que se desarrollaban batallas de distintas modalidades en las que el objetivo es humillar a tu rival. Y vale todo, siempre y cuando sea con palabras y rimas. El mensaje en común era la humildad, la fidelidad al barrio o territorio, y la seguridad de llevarse el mundo por delante. ¿¡HAY ALGO MÁS ROCK AND ROLL QUE ESO¡?

Un grupo de personas, la mayoría menores de 20 años, que sin ayuda de ninguna productora, de ningún político, ni de ningún empresario hoy se atreven a escupirte la cara y reírse de todo.

Hace algunos años ya que el movimiento viene copando las listas de reproducciones, estallando el contador de visitas de YouTube y facturando millones. Pero lo importante es que es un fenómeno que llegó a la cima desde la nada misma. Un grupo de personas, la mayoría menores de 20 años, que sin ayuda de ninguna productora, de ningún político, ni de ningún empresario hoy se atreven a escupirte la cara y reírse de todo. ¡ROCK AND ROLL, PAPÁ!

Y también cabe destacar el rol importantísimo de las mujeres en la música. Hasta ahora no se ha nombrado ninguna, y fue a propósito. No es que subestimemos a Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazú, Andrea Álvares o Claudia Puyó, entre tantas enormes figuras que se pueden nombrar. Pero en estos tiempos, las mujeres tienen su propia lucha y han sabido plasmarla muy bien dentro de la música. En el rock inclusive. Aparecieron bandas del calibre de Eruca Sativa, dos de sus miembros son mujeres. Marilina Bertoldi está haciendo cosas maravillosas y es la voz de un gran colectivo femenino. Nathy Peluso seduce con su estética sonora, mezclando diversos estilos. Cambiando de género, Cazzu es la reina del trap, admirada por toda la escena del Hip Hop. Nicky Nicole apareció y selló su lugar con una voz particular y una calidad distinguible. Ellas tomaron sus riendas del mundo y se están haciendo valer. Poco a poco. Con aciertos y errores, pero van con actitud totalmente rockera. Por su parte, Bandalos Chinos, Conociendo Rusia, Usted Señálemelo y el resto de los pibes hacen música increíble pero saben que, hoy en día, la lucha social pasa por otros lados.

 

Las estéticas y las problemáticas han cambiado y dado espacio a otros actores sociales. El rock nunca va a morir, ni musical ni socialmente. Puede divagar en cualquiera de sus formas pero siempre encuentra la manera de reposicionarse. Lo que es cierto en estos tiempos es que el rock, socialmente, ya no es rock, musicalmente.

Y así finaliza este recorrido interesante. Obviamente que la discusión está totalmente abierta, y me gustaría leer sus comentarios al respecto. Por lo que a mí respecta, no queda más que despedirme, desearles la mejor de las suertes y nos encontraremos en otro análisis, dentro de 14 días. ¡Salúd!

PH: @nico.cortina

3 Comments

  1. Profundo y claro recorrido por el rock, que genera nuevas miradas y preguntas. Exquisita redacción, Gonza.

  2. Que lindo recorrido de nuestra historia musical!!!
    Excelente !! Me gusto recordar todas estas bandas!!

  3. Excelente redacción. Para mi qye nunca estuve muy metido bien adentro de qye sucedía con la musica me hizo aprender muchísimo de cada decada pasad y hasta la actualidad. Lo mejor es la forma que lo desarrollaste para que lo pueda omprdnder. Tener mas claro quién estaba crrca de la gente populsrvy quien no. La versad que muy bueno lo que he leido.

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