July 22, 2019

De la cabeza, aunque pasen 30 años

Todo en el ambiente hacia indicar que no era solo una noche más. Se vislumbraba en el ambiente, en el público, en los asistentes. Se vislumbraba en el escenario, la escenografía y en la boletería. Todo tenía un sabor diferente; de esos que te mantienen alerta, que te predisponen a entregarte por completo.

No era para menos.

Bersuit Vergarabat volvía al estadio Obras. Aquel que los vio crecer, que los catapultó al raid musical globalizado y que los ubicó como una de las bandas más importantes en la historia del rock. Y no era sorpresa que eligieran ese lugar, tal vez como una especie de talismán mágico, apostando a festejar sus 30 años en el sitio donde quedó el registro fílmico más importante de la banda, como fue De la cabeza.

Cerca de las 21.30 de un sábado fresco de mayo, mientras el público terminaba de acomodarse, las luces cedieron para dar inicio a uno de los shows más importante de la historia reciente de la banda. La apertura estuvo a cargo de Huayno 14, canción perteneciente a “El baile interior”, disco ya de la 2da etapa de la banda. La siguió La soledad, La vida boba y El gordo motoneta. El comienzo estaba en marcha y destilaba ese sabor de noche diferente, de emotividad absoluta y de reivindicación musical.

Uno de los históricos decía presente en el escenario para cantar A los tambores. Héctor “Limón” García pisó firme el suelo de madera, con su pelada y su vozarrón hicieron bailar a un Obras que comenzaba a amoldarse en el suelo. La siguió Espíritu de esta selva, Inundación, que dio paso al ya característico “momento de Tito” con Ades tiempo, Luna hermosa (acompañados por los hermanos Núñez) y Convalecencia en Valencia.

Luego de un breve corte (que no los hubo mucho), Bersuit invitó a Alberto Olguín, cantante de Los Pérez García a cantar Murguita del sur, canción ya convertida en himno del disco “Libertinaje”. La siguió La revuelta y No te olvides (con Pepe Céspedes en voz), incorporadas en la lista estratégicamente para no dejar de lado lo nuevo de la banda.

Ese ambiente de recuerdo, memoria y nostalgia fue un condimento importante para todo lo que duró la noche. El público, que mechaba adultos con adolescentes (tal vez de misma corriente sanguínea) de a poco se iba descontracturando para dar lugar a las risas, las lágrimas y las alegrías que eran compartidas con los músicos. Y, a medida que esto iba ocurriendo, las canciones se iban cayendo como agua entre las manos, y los invitados iban subiendo al escenario. Pity, cantante de las pastillas del abuelo, irrumpió la escena para cantar Desconexión sideral y Charly Bianco, ex integrante de la banda, para tocar El tiempo no para.

Mientras el canto hacia el presidente de la nación Mauricio Macri se iba acrecentando, los Bersuit arremetieron con Cuatro vientos, Un Pacto, Mi caramelo (interpretada a la vieja usanza: guitarra de Pepe, voz de Dani). Todo parecía indicar que de a poco la noche se iba apagando, cuando apareció Emiliano Brancciari, cantante de No te va Gustar, para tomar el micrófono y entonar Sencillamente, casi en su totalidad. La siguió Canción de Juan, Los elefantitos (junto a Adriana Beltrán en voz y Alejandro Carballo en bombo murguero), Sin cerebro (junto a Limón García), Zi zi zi (con un Albertito auténtico cambiando partes de la letra a cuestiones actuales) y Tuyu.

Luego del recorrido por casi toda la discografía en su haber, Bersuit invitó a Malena D’alessio que deslumbró al público con su beat, su flow y su pronunciación perfecta. Juntos, hicieron una canción nueva (según informo Dani Suárez) que duró entre 5 y 7 minutos. En ello, Malena rapeó en favor de una Latinoamérica unida, en el derecho de la mujer, y contra la derecha en nuestro país, que llevó al alarido completo de los presentes en Obras. La improvisación dio lugar al cierre de un show que quedará en la retina y en el corazón de muchos. El viejo de arriba, Sr cobranza, Se viene el estallido (nuevamente con Limón García), La argentinidad al palo, Me voy, La bolsa y El viento trae una copla fueron las canciones elegidas para cerrar, casi sin respiros y en fila, este festejo de los 30 años de Bersuit Vergarabat.

Durante el show que recorrió a lo largo y lo ancho la historia musical de Bersuit Vergarabat (lo cual no hizo que sorprendiera un show de más de 2 horas), la nostalgia de lo vivido y la alegría de estar viviéndolo nuevamente fueron el shing y el shang de ese público, cuarentón en su mayoría, que copó el estadio de Obras, para rememorar eso que se conoció como “De la cabeza”, y que tendrá en su segunda parte, grabada en vivo el 11 de mayo del 2019: “De la cabeza 2”.

 

Texto: Martín Parolari

Ph. Nicolás Cortina

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